Nos estamos encontrando con una respuesta muy común cuando os proponemos ser ponentes de la Escuela FaiConecta. Muchos nos decís: « Yo no sirvo para eso», «Nunca he dado una clase», «Yo te lo cuento a ti pero a la cámara…» o «Hay gente mucho más preparada que yo».
Es una reacción completamente natural, pero parte de una idea equivocada sobre lo que significa ser ponente.
Existe la creencia de que impartir una formación exige tener grandes dotes de comunicación, una capacidad extraordinaria para hablar ante un auditorio o una experiencia previa sobre un escenario. Como si el valor de un curso dependiera, sobre todo, del carisma de quien lo imparte.
Sin embargo, quienes llevan años aprendiendo dentro del sector saben que las formaciones más útiles no tienen por qué ser las más espectaculares. Son aquellas en las que alguien consigue explicar con claridad cómo ha resuelto un problema que los demás también tienen.
Porque lo que convierte a una persona en un buen ponente no es hablar mucho, es tener algo valioso que compartir y saber transmitirlo de una forma útil.
En el mundo inmobiliario abundan los profesionales que acumulan años de experiencia resolviendo situaciones complejas. Han aprendido a gestionar captaciones difíciles, a negociar en mercados cambiantes, a organizar equipos, a implantar procesos o a construir relaciones de confianza con propietarios y compradores. Ese conocimiento tiene un enorme valor. Lo curioso es que muchos de esos profesionales no se consideran candidatos para impartir una formación.
Creen (creéis) que enseñar es una habilidad reservada para perfiles muy concretos, cuando en realidad la mayor parte del aprendizaje profesional surge de personas que explican cómo trabajan y por qué toman determinadas decisiones.
De hecho, una de las diferencias entre una conferencia y una formación práctica es precisamente esa.
Una conferencia puede inspirar, abrir nuevas perspectivas o invitar a la reflexión. Una buena formación, en cambio, ayuda a que quien la recibe salga con ideas que puede aplicar al día siguiente en su trabajo. Y para conseguirlo resulta mucho más importante la experiencia que la brillantez escénica.
Los profesionales valoran cada vez más la autenticidad. Prefieren escuchar a alguien que habla desde la claridad de una agencia inmobiliaria que a quien domina perfectamente el escenario pero apenas conecta con los problemas cotidianos de la profesión.
Eso no significa que la comunicación no importe. Claro que importa y mucho. Explicar bien las ideas, mantener un orden y conectar con quienes escuchan son habilidades que cualquier ponente debe trabajar. Pero son habilidades que se aprenden y mejoran con la práctica. Nadie nace sabiendo impartir una formación pero desde luego lo que no puede improvisarse es la experiencia. Y esa experiencia es precisamente la materia prima que hace valiosa una escuela formada por profesionales del propio sector.
Quizá por eso muchas de las mejores sesiones no nacen de grandes discursos, sino de preguntas sencillas. ¿Cómo consigues que los propietarios confíen en ti? ¿Qué cambiaste para organizar mejor tu agencia? ¿Por qué ese proceso te funciona? ¿Qué error dejarías de cometer si hoy empezaras de nuevo?
Además, existe otro aspecto que a menudo pasa desapercibido. Un buen ponente no necesita tener respuesta para todo. Al contrario. También genera confianza cuando explica las dificultades que ha encontrado, los errores que ha cometido o las decisiones que hoy tomaría de otra manera. Esa honestidad conecta mucho más con los asistentes que cualquier intento de transmitir una imagen de perfección.
Por eso, quizá la pregunta no sea si alguien tiene perfil de conferenciante. La pregunta es mucho más sencilla: ¿hay algo que hayas aprendido durante tu trayectoria que pueda ayudar a otros agentes a trabajar mejor?
Si la respuesta es sí, probablemente ya exista el ingrediente más importante para convertirse en un buen ponente. El resto se aprende por el camino.
Y ese es precisamente el objetivo de una escuela como FaiConecta: reunir a profesionales que conocen el sector desde dentro y convertir su experiencia en formación útil para quienes quieren seguir creciendo. No buscamos oradores profesionales. Buscamos personas con criterio, con recorrido y con ganas de compartir aquello que solo se aprende después de muchos años ejerciendo esta profesión.
Escríbenos y buscamos qué te apetece y qué es más útil para el resto de inmobiliarios.