No existe un formato mejor que otro. Existe un formato más adecuado para cada objetivo, cada momento y cada necesidad.
Durante mucho tiempo se ha planteado la formación como una elección. O presencial u online como si ambos modelos compitieran entre sí. Sin embargo, los profesionales que más crecen no suelen elegir uno u otro. Aprovechan las ventajas de ambos y saben cuándo utilizar cada uno.
La cuestión no es cómo aprendes. La cuestión es qué necesitas aprender.
Hay conocimientos que requieren reflexión, otros necesitan práctica y otros simplemente exigen que alguien te explique con claridad aquello que llevas meses intentando resolver por tu cuenta.
Por eso, entender qué aporta cada formato permite sacar mucho más partido a la formación.
Los microcursos online nacen para responder a una necesidad muy concreta: aprender algo útil sin tener que detener la actividad de la agencia.
En el mundo inmobiliario es difícil encontrar grandes bloques de tiempo para formarse. Las captaciones aparecen cuando aparecen, las visitas no siempre pueden esperar y las operaciones cambian de ritmo constantemente. Esperar a tener una jornada completa disponible suele significar, sencillamente, no formarse nunca.
El microlearning rompe esa barrera.
Permite aprender en pequeñas dosis, centradas en un problema específico y con una aplicación inmediata. Un agente puede dedicar veinte minutos a entender cómo responder mejor a una objeción, cómo interpretar una nota simple o cómo mejorar su presencia en LinkedIn y ponerlo en práctica ese mismo día.
No hay desplazamientos, no hay interrupciones largas y no hace falta esperar al momento perfecto.
Además, este formato tiene otra ventaja importante: el conocimiento permanece disponible. El profesional puede volver sobre un contenido semanas después, revisar un concepto antes de una reunión importante o reforzar una habilidad cuando realmente la necesita.
La formación deja de depender de la memoria y pasa a convertirse en un recurso permanente.
Pero hay otro tipo de aprendizaje que funciona de forma diferente.
Hay habilidades que necesitan interacción, entrenamiento y feedback inmediato. Competencias que no mejoran únicamente escuchando una explicación, sino practicándolas con otras personas. La comunicación es un buen ejemplo. También lo son la negociación, el liderazgo, la cohesión de equipos o determinadas dinámicas comerciales donde el lenguaje corporal, la improvisación o la gestión emocional tienen un peso importante.
En estos casos, la formación presencial ofrece algo que ningún vídeo puede sustituir completamente. La posibilidad de experimentar, de equivocarse en un entorno seguro, recibir correcciones en el momento, observar cómo trabajan otros compañeros y participar activamente en situaciones muy parecidas a las que después aparecerán delante de un cliente. Además, cuando la formación se realiza dentro de la propia agencia, el impacto suele multiplicarse.
Todo el equipo comparte el mismo lenguaje, incorpora los mismos procesos y trabaja sobre casos reales de su propia organización. La formación deja de ser un aprendizaje individual para convertirse en una herramienta de mejora colectiva y eso acelera mucho la implantación de nuevas formas de trabajar.
En realidad, ambos formatos responden a necesidades distintas.
El microcurso online ayuda a adquirir conocimiento de forma continua, flexible y adaptada al ritmo del profesional.
La formación presencial ayuda a consolidar habilidades, generar cambios de comportamiento y fortalecer el trabajo del equipo.
No compiten. Se complementan.
Quizá ese sea uno de los grandes cambios que está viviendo la formación profesional.
Antes se organizaba alrededor del calendario. Hoy empieza a organizarse alrededor de las necesidades reales del aprendizaje.
Hay momentos en los que un profesional necesita resolver una duda concreta antes de una reunión con un propietario. Y hay otros en los que una agencia decide que ha llegado el momento de mejorar la comunicación de todo el equipo, redefinir procesos comerciales o trabajar nuevas habilidades de negociación.
Cada objetivo pide un formato distinto.
Las organizaciones que mejor están evolucionando ya no se preguntan si deben formar a sus equipos online o de forma presencial. Se preguntan qué necesita mejorar su equipo y cuál es la mejor manera de conseguirlo.
Porque la formación deja de ser realmente eficaz cuando se adapta al formato disponible. Empieza a ser eficaz cuando el formato se adapta al aprendizaje que se quiere conseguir.
En la Escuela FaiConecta creemos precisamente en esa combinación. Por eso convivimos con dos modelos que responden a necesidades diferentes pero complementarias. Los microcursos online permiten a cada profesional aprender a su ritmo, incorporando nuevas competencias de forma continua. Y nuestro repositorio de cursos presenciales ofrece a las agencias la posibilidad de trabajar, junto a ponentes especializados, aquellas habilidades que requieren práctica, interacción y trabajo en equipo.
No se trata de elegir entre uno u otro. Se trata de disponer de la formación adecuada en el momento adecuado para seguir creciendo como profesional y como agencia.